Seguro que tú también conoces el caso del amigo de un amigo que ha obtenido una compensación cuantiosa tras un tratamiento de salud en un centro profesional que no ha salido como debía. Son muchas las historias que se cuentan en torno a estas circunstancias, y por eso es conveniente abordarlas, intentando aclarar qué oportunidades reales tienen las víctimas de obtener una indemnización por negligencia médica.
En concreto, vamos a centrarnos en aquellas situaciones en las que se padece dolor físico como consecuencia de una negligencia médica, una molestia que no tiene un diagnóstico determinado, pero que aún así se ha convertido en un problema para llevar adelante la vida tal y como la conocíamos.
Y es que los errores médicos son más habituales de lo que nos gustaría creer, y sus fallos van desde la muerte del paciente, a esa cierta incomodidad sin definición concreta de la que hablamos.
¿Cuáles pueden ser las secuelas de la negligencia médica?
Exceptuando el fallecimiento por razones obvias, entre las secuelas de una negligencia cometida por un médico encontramos las de tipo físico, las de tipo psíquico y las de tipo psicológico, como principales. Además, deberíamos considerar el daño moral, que normalmente debe ser definido por el Tribunal que se ocupe de la causa.
Ahora bien, la pregunta que se harán muchos es qué pasa cuando sólo se padece dolor físico (siempre refiriéndonos a un dolor que no se encuadra dentro de un diagnóstico preciso).
Aquí resulta mucho más complicado llevar adelante una demanda contra el profesional de la salud o el centro médico. Al no poder clasificar ese dolor a través de pruebas diagnósticas, existe una gran complejidad para dar la razón al paciente, y es difícil que el Juez imponga una indemnización, siendo vital contar con el asesoramiento de profesionales en la materia para aumentar nuestras posibilidades de lograr nuestro objetivo.
Entonces, ¿me corresponde una compensación económica por dolor físico tras un tratamiento?
Lamentablemente, a menos que ese dolor pueda ser diagnosticado como un trastorno en particular, será muy complejo que obtengas una indemnización.
La jurisprudencia española muestra que es muy complejo otorgar una indemnización por el dolor físico de un paciente después de que se le suministrara un tratamiento médico. Incluso cuando se confiere, los montos que recibe el damnificado tienden a ser menores, lo que en muchos casos no justifica el proceso.
A pesar de todo ello, cada año miles de personas se presentan ante la Justicia, con la esperanza de que les sean reconocidas esas molestias físicas productos de tratamientos médicos, y las estadísticas dicen que quienes acuden de la mano de letrados expertos aumentan considerablemente sus posibilidades.
Por ello, si estás dispuesto a hacerlo, es recomendable buscar abogados especialistas en negligencias médicas, que tengan los conocimientos y experiencia necesarios para fortalecer tu posición. Desde Hidalgo Fernández Abogados ponemos a tú disposición 15 años de experiencia y un 95% de casos resueltos favorablemente para nuestros representados. No dudes en consultarnos tu caso.