Las secuelas tras sufrir un error médico también se reclaman

Cuando se realiza una demanda por negligencia médica, en la gran mayoría de los casos, lo que se está reclamando son las secuelas, de ahí que se solicite una compensación económica por los daños que la víctima ha sufrido.

Y es que, a pesar del error médico provocado por el personal médico, si no hay evidencias de  lesiones o secuelas y no pueden demostrarse, no habrá motivos para reclamar. Pero, ¿a qué nos referimos exactamente con “secuela”? Una secuela es un daño permanente o transitorio que aparece tras una lesión o enfermedad. En el caso de las negligencias médicas, podríamos definir las secuelas como perjuicios que precisan tratamientos.

Las secuelas pueden ser físicas o psicológicas y, en los casos más graves, pueden llevar incluso a la muerte.

Al igual que las secuelas permanentes, los daños temporales también se indemnizan, siempre y cuando sean provocados por una negligencia médica y haya algún tipo de secuela que pueda considerarse de carácter permanente. Dependiendo del tipo de secuela, puede varias la cuantía a la que tiene derecho la víctima.

Entre las secuelas más comunes causados por mala praxis médica, podemos mencionar los siguientes:

  • Errores en intervenciones quirúrgicas, siempre que no se trate de circunstancias ajenas al personal médico e imposible de prever.
  • Omisión de información al paciente,  relacionada con las pruebas, el procedimiento médico a seguir, los riesgos o las alternativas. El paciente tiene derecho a conocedor en todo momento lo que está pasando y debe aceptar voluntariamente todos los riesgos que implica someterse a un tratamiento o intervención.
  • Mala prescripción de un medicamento. En algunos casos, debido a la situación clínica de un paciente, se trata de fármacos contraindicados.
  • Impericia y escaso conocimiento o practica del personal sanitario. Es posible que el médico a cargo de un paciente, no tenga los conocimientos suficiente para interpretar los síntomas del paciente y realizar un diagnóstico, o bien puede que su escasa formación sea insuficiente para llevar a cabo el tratamiento.

Hay que destacar que el dolor también es un tipo de secuela, aunque sea uno de los daños más difíciles de evaluar y, por ende, es más complicado obtener una indemnización por negligencia médica que haya acarreado dolor físico (o algia) como único daño.

Es por esta razón que, para poder obtener una indemnización por dolores físicos, tiene que existir también una secuela demostrable. Esto se debe a que el dolor es subjetivo y, por tanto, difícil de medir. A pesar de ser muy uno de los daños más habituales, el dolor por sí mismo no basta para percibir una indemnización económica.

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