Tras enterarse de un embarazo y las semanas siguientes en las que el feto se desarrolla, los padres y familiares atraviesan un “estado de esperanza”, en el que se contemplan determinados sobresaltos o dificultades, pero dentro de un período de estabilidad.
No obstante, la estadística demuestra que hay un pequeño porcentaje de casos relacionados con los procesos de gestación en los que pueden desarrollarse situaciones de mayor gravedad (y que pueden darse en cualquier momento del embarazo).
En algunos casos, las complicaciones que surgen pueden estar relacionadas con un diagnóstico errado por parte del profesional que vela por el interés de la madre y su hijo y, como es de entender, una negligencia médica en el embarazo pueden entrañar riesgos para el bienestar de todos los involucrados.
La importancia de un diagnóstico médico correcto en el embarazo
Como durante estos meses el feto se está formando, toda posible alteración de la condición normal del niño podrá ser detectada por medio de ecografías y otras pruebas (eso sí, algunas invasivas) que arrojan información que el médico interpreta para poder descartar o confirmar enfermedades o malformaciones, siendo la realización de pruebas una pieza fundamental para esclarecer cuál será el estado del neonato con bastante anticipación.
Desde la 8ª y hasta la 13ª semana, un profesional preparado debería poder descubrir anomalías, como las genéticas, sin descartar tampoco otras propias del embarazo en progreso.
Por lo tanto, se trata de exámenes absolutamente imprescindibles si uno de los progenitores posee alguna enfermedad. Evaluar los ciclos, y cómo avanza el feto, es clave para descartar o confirmar problemas o anomalías.
Como veníamos diciendo, la realización de ecografías, por sí sola no permite ver la existencia de otras enfermedades, entre ellas las cromosómicas, por lo que, ante la sospecha de su presencia, se deben realizar unos estudios adicionales, específicamente genéticos e invasivos, incluso con cierto riesgo para el feto.
¿Qué pasa ante un diagnóstico prenatal incorrecto?
Si una patología detectable en la fase prenatal es inadvertida o mal diagnosticada estaremos ante un diagnóstico prenatal incorrecto, un error extremadamente peligroso. Numerosos son los casos en los que un error puede acabar con la vida de la madre o de su hijo, y no faltan otros en los que su calidad de vida queda comprometida casi definitivamente.
Esa falta de datos para los padres, que pierden la oportunidad de tomar una decisión a sabiendas de cuál es el escenario al que se enfrentan, puede imposibilitarles de llevar a cabo un aborto motivado por una malformación en el feto dentro de los plazos señalados por la Ley, entre otros perjuicios.
A partir de ello, cualquier familia víctima de un diagnóstico prenatal inadecuado puede emprender acciones judiciales contra el o los profesionales de la salud que hubieran cometido este descuido. Puesto que se trata de fallos cometidos en un ámbito muy concreto, es recomendable recurrir a un abogado especialista en negligencias médicas, que conozca de primera mano cómo actuar en estos casos.