La importancia del descanso en el sector de la salud

Si hay algo que la pandemia ha evidenciado, al menos en términos de condiciones de empleo, es que el sector de la salud tiene aspectos fundamentales que mejorar si realmente quiere presumir de ofrecer un buen trato a sus trabajadores.

Por supuesto, de todos depende insistir en la importancia de esta industria sobre otras que a priori parecen más productivas, pero que son menos esenciales.

Tenemos claro la importancia del descanso en el sector de la salud, pero aun así nuestros conocidos, amigos, incluso familiares, siguen realizando guardias interminables, que apenas dejan cabida para el relax y, por ende, bienestar del personal médico.

 

¿Qué pasa si no se cumple con los requisitos básicos?

La propia Organización Mundial de la Salud -OMS-, explica que hay necesidades indispensables de descanso. Cuando éstas no se cumplen, como lamentablemente pasa muy a menudo en una jornada laboral médica, aparecen todo tipo de síntomas, de los que se observan a corto plazo o que se manifiestan al cabo de algún tiempo. 

Los profesionales de la OMS señalan que debemos dormir mínimo siete horas al día, de manera continuada y, a ser posible, durante la noche. Sólo así se obtendrán beneficios trascendentes del descanso. Entre ellos, podemos hablar de un buen funcionamiento cognitivo, de una frecuencia respiratoria más regular, de conexiones neuronales más sanas que posibilitan el ser feliz, y otras ventajas cardio y cerebrovasculares.

 

Recomendaciones para descansar correctamente

Amén de los reclamos de los trabajadores de la salud, relacionados con la implementación de teletrabajo, cierta reducción de las jornadas laborales (especialmente las guardias) y la adecuación de las cargas, es relevante atender algunas recomendaciones que posibilitan un buen descanso.

Desde Hidalgo Fernández, abogados especialistas en negligencias médicas, te acercamos algunas sugerencias para el mejor descanso del profesional de la salud (y las personas en general), ideas simples pero sumamente efectivas para que el metabolismo se recupere del esfuerzo, y se logre la mejor calidad de vida potencial.

Es imperioso realizar actividad física de forma regular, aunque es aconsejable evitar practicarlo antes de ir a la cama. Los dispositivos electrónicos deberían quedar fuera del dormitorio, para no obstaculizar el sueño. Además, puede ser de ayuda fijar horarios de lunes a viernes para acostarse y levantarse, y tomar sólo siestas cortas.

Otro modo de favorecer el descanso es no beber bebidas pesadas, como café o alcohol. Asimismo, conviene dejar las grasas y los azúcares para ocasiones especiales, y no consumirlos a diario.

Si se atienden todos estos consejos (lo que puede llevar algo de tiempo hasta acostumbrarnos), cualquiera conseguirá tener un sueño más inmediato, más profundo y más reparador, y estará listo para afrontar las exigencias de una nueva jornada sin sufrirlas las secuelas ocasionadas por la falta de un buen descanso.

Demás está decir que en sectores tan demandantes como la sanidad, no siempre se puede respetar estas normas. Pero, en la medida de lo posible, deben adoptarse para sobrellevar el trabajo, reduciendo las negligencias médicas que pueden derivar del cansancio.

Finalmente, una planificación adecuada de los horarios de trabajo (con jornadas máximas de ocho horas), junto con una ampliación de las plantillas y mejores condiciones laborales, influirían muy positivamente en el desempeño de la labor asistencial de los facultativos.

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